Máster Comunicación Política en la Fundación Ortega y Gasset

Estimaciones

Publicado en ARTÍCULOS, PROFESORES por montsefc en Mayo 11, 2009

El pasado jueves 7 de mayo, el CIS publicó sus datos de estimación de voto correspondientes al mes de abril. Hubo sorpresa en sus predicciones, una vez que en un contexto político y económico que el propio CIS valora como de los peores en sus series históricas, el partido en el Gobierno no sólo aventaja a la oposición, sino que incluso obtiene un mejor resultado que tres meses atrás, cuando la situación no era percibida tan preocupante por el conjunto de los españoles. Se manifiesta, por tanto, una escasa sintonía entre las valoraciones de la situación y la intención de voto que manifiestan los españoles. O no.

Lo primero que llama la atención al revisar con mayor detalle los datos que proporciona la encuesta, es el enorme sesgo que se manifiesta en el recuerdo de voto. Así, un 47% de los que dicen haber votado en las elecciones generales de 2008, expresan que votaron al PSOE, mientras que sólo el 27% manifiesta que votó al PP. Esto supone que en la encuesta hay una sobrerrepresentación de votantes del PSOE de 2008, y a su vez, una infrarrepresentación de votantes del PP en esa ocasión. De ahí, que lo primero que hay que hacer es poner las cosas en su lugar, reequilibrar los datos para reproducir una estructura similar a la acontecida en marzo de 2008.

Lo segundo que llama la atención, es que en las tablas de transferencia, tanto sobre la intención directa de voto como, en menor medida, en la de intención + simpatía, el PP tiene un mejor rendimiento en cuanto a mayores captaciones de voto ajeno a su voto de 2008, y también unas menores transferencias que su rival político. ¿Como es posible, entonces, que la estimación publicada sea tan favorable al Partido Socialista?

Aplicando los modelos de estimación que tradicionalmente aplica el CIS, y que ha aplicado tanto con gobiernos socialistas como con populares, se encuentra la solución al dilema planteado: el CIS ha aplicado un modelo que contempla un escenario de alta participación electoral, cercana al 78%. Y que, por tanto, recupera para el voto PSOE una enorme masa de votantes que en principio son, hoy en día, claramente inclinados a la abstención. Resulta curioso este modelo, pues aunque válido y legítimo, como cualquier otro, es más propio de elecciones de cambio o crisis, y no parece apropiada su aplicación en estimaciones sobre sucesos que aún quedan lejanos en el marco temporal, y que por tanto el escenario es aún incierto en cuanto a las tasas de movilización.

Parece más razonable y en el marco de la cercanía a las elecciones europeas, aplicar modelos más prudentes, que estimen participaciones en elecciones generales cercanas al 72%, teniendo en cuenta que los estimadores de voto nos muestran un cierto desencanto y apatía política en importantes masas del electorado, no sólo socialista, sino también popular. Y, en este sentido, sería más prudente contemplar en este escenario una mayor tasa de desmovilización electoral.

Por último, utilizando los modelos de estimación habituales del CIS, se presentan los tres escenarios. El publicado por el CIS, con una tasa alta de participación, y los elaborados sobre los datos aplicados los modelos de estimación del propio Centro, para ambos escenarios: alta y baja participación electoral. Como se puede apreciar, el modelo del CIS siempre sobrerrepresenta la estimación para el PSOE, sobre el PP, y en especial infrarrepresenta las estimaciones para CiU, el PNV y UPyD, sea cual fuere el modelo que se utilice.
 
En todo caso, y volviendo al tema inicial, y sobre la base de los indicadores proporcionados por la encuesta, parece más probable que la intención de voto hoy en día se esté moviendo para el PSOE entre el 39 y el 40 por ciento, y para el PP entre el 40 y el 41 por ciento, lo cual manifiesta que el PSOE está sobreestimado en las predicciones del CIS entre 1 y 2 puntos.

 

DATOS CIS

MODELO ALTA PARTICIPACIÓN

DIFERENCIAS

MODELO BAJA PARTICIPACIÓN

DIFERENCIAS

PSOE

40,8

40

0,8

38,7

2,1

PP

40

39,7

0,3

40,9

(-) 0,9

IU-ICV

4,5

4,4

0,1

4,2

0,3

CIU

3,4

3,7

(-) 0,3

3,9

(-) 0,5

PNV

1

1,5

(-) 0,5

1,5

(-) 0,5

UPD

2,9

3,7

(-) 0,8

4,1

(-) 1,2

ERC

1,5

1,5

0

1,4

0,1

BNG

0,6

0,5

0,1

0,6

0

OTROS PARTIDOS

3,8

3,5

0,3

3,2

0,6

VOTO EN BLANCO

1,5

1,5

0

1,5

0

 

100

100

 

100

 

Ismael Crespo
Doctor en Ciencias Políticas y Sociología (UCM), profesor Titular de Ciencia Política en la Universidad de Murcia y director del Departamento de Comunicación Política e Institucional del IUIOG

En clase con Dieter Nohlen

Publicado en PROFESORES, SESIONES por montsefc en Febrero 12, 2009
Dieter Nohlen

El profesor Nohlen con alumnos del Máster


SISTEMAS ELECTORALES

Normalmente los estudios sobre sistemas electorales se limitan a los efectos que uno u otro pueden tener en el sistema político de un determinado país, pero suele pasarse por alto el análisis de la génesis de los sistemas electorales. Por esto el profesor Nohlen hizo especial énfasis en las razones que pueden estar detrás de la elección de un sistema electoral en particular. Causas como mejorar la gobernabilidad, tener un sistema más representativo, concentrar al electorado o la toma de poder, son las que usualmente motivan a quienes toman las decisiones respecto al sistema electoral, entendido como el conjunto de disposiciones que regulan cómo el elector entrega su voto, cómo le da sentido al voto y cómo éste se transforma luego en escaños, es decir, en poder.

Los principales elementos de un sistema electoral son la distritación, las candidaturas, la votación y la fórmula electoral. Y todos estos elementos son importantes en el marco de una campaña electoral porque indiscutiblemente deberán ser tenidos en cuentas a la hora de su diseño. No puede ser lo mismo una campaña pensada para una circunscripción de cien mil electores que para una de cinco millones, así como no puede ser igual una campaña para un sistema de candidaturas individuales que para uno de listas.

Objetivos o funciones de un sistema electoral:

1. Representatividad: Que todas las fuerzas políticas vivas estén presentes en forma proporcional. Este objetivo es fácilmente comprobable cualitativamente por la relación entre votos y escaños.
2. Concentración: La democracia necesita cierta estabilidad en el gobierno, el multipartidismo dificulta la acción de gobernar; por eso para poder cumplir con las promesas de campaña que ha hecho un partido (o coalición) debe ser relativamente hegemónico.
3. Participación: Esta función se traduce en acercar la democracia al votante.
4. Simplicidad/Transparencia: El sistema no puede ser tan complicado como para que el elector no lo entienda. Debe ser claro qué pasa con el voto.
5. Legitimidad: Esta función debe englobar a las demás. El sistema debe ser conocido, aceptado y valorado positivamente por el electorado y la opinión pública.

El Profesor Nohlen realizó estudios de ciencia política, historia, literatura francesa en Colonia, Montpellier y Heidelberg, tésis de doctorado sobre el parlamentarismo español del siglo XIX, a partir de 1974 profesor titular de ciencia política.