En clase con José Luís Dader
La relación entre los políticos y los medios de comunicación es compleja, llegando a su punto más intenso durante las campañas electorales cuando los contendientes necesitan, más que nunca, altavoces para hacer llegar su mensaje a los ciudadanos. Si, como muchos analistas señalan, desde hace algunos años las campañas se han convertido en permanentes, esa relación se complica. José Luis Dader nos habló la semana pasada de ese tira y afloja constante, de cómo influyen los medios en las elecciones, de cómo operan los políticos sobre ellos pero también de cómo los medios, en especial ahora con las nuevas tecnologías, cobran un mayor protagonismo y su papel es cada vez más activo en la definición de dicha relación. Dader partió de una cita de David Paletz: “el objetivo de los políticos es aguantar en la grupa de los medios”. Y eso es difícil, conscientes como son de que es prácticamente imposible que tengan siempre buena imagen.
El profesor de comunicación política explicó el esquema de campañas electorales de Pippa Norris que se divide en tres etapas: premoderna, moderna y postmoderna. También habló de las tres eras de las campañas: la de los mítines, la de la televisión y la de los vídeos, que se corresponden con la clasificación anterior.
Dader también se detuvo en dar algunas claves sobre los debates en televisión y la publicidad de los partidos en contienda electoral y los tipos de anuncios más usuales, abriendo discusiones sobre la idoneidad de la llamada publicidad negativa, tan frecuente en otros países y tan rara en España.
* José Luis Dader es catedrático de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, autor de varios libros y especializado en ciberdemocracia.
En clase con William Ostick y Orestes Massari

William Ostick
El jueves 7 de Mayo, el Máster en Comunicación Política y Electoral contó con la presencia de William Ostick (Agregado de prensa. Embajada de los Estados Unidos en España) y Orestes Massari (Profesor Ciencia Política Universidad de La Sapienza de Roma y colaborador de Gianfranco Pasquino).
El Sr. Ostick puso de manifiesto la importancia de la diplomacia para los países, con un especial interés en las actividades que la Embajada de los Estados Unidos pone en práctica, no sólo en España sino en todo el mundo.
Por su parte, el Sr. Massari, ofreció una interesante charla sobre campañas electorales en Italia.
12 consejos electorales para políticos
El lanzamiento de una candidatura electoral no puede soslayar aspectos básicos para generar confianza y seguridad en la ciudadanía. Por Mario Riorda.
Uno. No abusar en términos de representación. No ampliar ni abrir indiscriminadamente la lista de candidatos. En sistemas multipartidistas o en sistemas de partido roto (uno y otro es nuestro país), existe la tentación de ampliar la representatividad más allá de lo debido, con el propósito de generar novedad y frescura en la composición de las listas. Sólo amplíe hasta donde el nivel de coherencia –en la forma de pensar– garantice gobernabilidad futura, así como una relativa solidez en los grandes trazos políticos para el día después.
Las crisis de gobernabilidad suelen producirse, entre otras causas, por innovadoras listas, llenas de individualidades –famosas o no– que luego carecen del más mínimo punto en común, sea con la tradición o la ideología dominante en el partido. Pero recuerde: con un sistema de partidos triturado o atomizado, tanto el peligro como la tentación aumentan por el incentivo a diferenciarse.
Dos. Los partidos deberían sopesar mucho las decisiones de hechos que puedan evidenciarse como rayano con la democracia. El caso de Santiago Montoya, quien fue expulsado de su cargo por no ir como candidato, refleja un acto de barbarie institucional partidaria. Mientras se celebraba un acto justicialista en el que Néstor Kirchner –como presidente del PJ– legitimaba las “candidaturas testimoniales”, se conocía que, por orden de la presidenta Cristina Fernández, se le pedía a Daniel Scioli que le exija la renuncia a Montoya.
Ello demuestra dos cosas: que la democracia interna no existe, y que no hay confusión de partido con gobierno, sino la más lisa y contundente desaparición del partido.
Tres. Si usted es dirigente de un partido nacional, recuerde que el país es federal y anímese a plantear algo de autonomía provincial. El intento de que cada gobernador o intendente encabece boletas “testimoniales”, además de ser indefendible en la propia Buenos Aires, es mucho más indefendible que se haya intentado imponer en los diferentes distritos nacionales. Ello no es un engaño como muchos sostienen. Más bien representa –al decir de Enrique Valiente Noailles– algo así como pornografía desde lo político, porque no se nos oculta nada, ni siquiera se nos engaña, sino que más bien se nos avisa de antemano que el fraude se va a realizar.
Cuatro. Si usted es dirigente con altas responsabilidades, no juegue con las instituciones. Todo lo que usted acomoda forzadamente a su favor, será reacomodado forzadamente mañana, a favor de otro, y probablemente en su contra.
Esa “miopía estratégica” se resuelve si se anima a pensar un poquito más allá de mañana. No sea mezquino y si es tan audaz, tan valiente, anímese a proponer batallas con las mismas reglas de juego para todos, especialmente desde lo electoral. Recuerde que todos somos iguales ante la ley.
Otro ejemplo: si la ley le impide iniciar la campaña electoral, no la inicie.
Cinco. Usted fue proclamado candidato. Felicitaciones. Pero no se apure a sacar afiches a la calle declamando que usted es el mejor, el que garantiza triunfos. Antes que generar expectativas, genere ideas, con o sin o propuestas específicas, pero ideas. Una campaña no necesariamente debe valerse de propuestas, pero sí de valores dominantes como argumentos fuerza que connoten qué quiere decir y desde qué plataforma simbólica habla.
Si ha leído que la imagen es lo más importante, sepa que imagen no es sólo un concepto visual, sino la construcción y fusión de muchos elementos que hacen público lo que usted representa y que tiene un mediano plazo para gestarse.
La sumatoria de sus discursos, de sus posicionamientos, de su historial, además de su cara, harán una imagen de usted. No confunda imagen con afiches con su cara.
Seis. Cuando decida eslóganes, recuerde que es bueno intentar pensar en los ciudadanos antes que en usted. Los eslóganes que ofrecen victorias parecen más bien de utilidad de los candidatos o en beneficios de la “corporación” partidaria, antes que del propio ciudadano. No abuse demagógicamente recostando todo su mensaje en el “pueblo”, pero tampoco sea tan egocéntrico de plantear un discurso que sólo pareciera servirle a usted.
Siete. Si usted se tragó el buzón de que las campañas no son ideológicas, le recomiendo que revise una a una las campañas electorales de los candidatos presidenciales en América latina. Pero si sigue con mucha duda y además no tiene tiempo, revise sólo la de quienes ganaron. Todas, absolutamente todas, parten de discursos ideológicos profundos y explícitos. Desde lo cívico, no sólo que no es malo, sino además recomendable.
Ocho. Use negatividad cuando crea que corresponda, cuando alimenta el debate cívico. No genere campañas ideales, bellas, lindas desde lo estético, pero hipócritas desde lo político. No genere campañas “políticamente correctas”, sino “políticas” (a secas). Sin bajezas, sin descalificaciones personales, pero rescatando tanto los puntos de encuentro como la diferenciación con el otro. Hace a la riqueza del debate.
Esto que técnicamente se denomina “comparación explícita” –en el capítulo de la negatividad electoral– tiene una eficacia fenomenal, pero además, es uno de los modos más interesantes para dotar de información al electorado.
Nueve. ¿Cuál cree usted que es el límite de la negatividad en una campaña electoral? El primero, quizá, sea la difamación sobre hechos irreales. El segundo, todo aquel ataque denigrante que deje huellas históricas imposibles de obviar, sea en contra de las personas, sea en contra de los partidos.
El caso de la fallida alianza de la UCR con el Frente Cívico en Córdoba reflejó eso. Pero el límite de la negatividad no sólo es dañino para la conformación de listas. Ello no es nada con la necesidad futura de generar consensos. Por ejemplo, ¿usted se imagina qué acuerdos de gobernabilidad podría generar un candidato cuando en una campaña haya desacreditado a todos sus adversarios políticos y sus respectivas estructuras partidarias?
Diez. Tenga voluntad de ser serio y haga esfuerzos para ello. Ser serio, entre otras cosas, es ser coherente. Pero ser serio en política es reconocer que el largo plazo importa. Importa por la seriedad, por la calidad de la política, pero además, aun desde una visión estratégica, importa desde lo personal. ¿Habrá pensado Daniel Scioli que, aun ganando, en Argentina él será el representante de 24 por ciento que tiene imagen positiva de los Kirchner, frente al 76 por ciento que desea un cambio? ¿Tendrá esto en cuenta para una hipotética segunda vuelta en su afán presidencial?
Once. Si usted es muy pero muy conocido, y además ha hecho las cosas bien porque figura muy alto en las encuestas, es hora de ser prudente y humilde. Los personalismos miden –en la opinión pública– mucho más que las estructuras partidarias en la Argentina de hoy, pero prácticamente no transfieren ni arrastran votos. Tal es así que en muchos casos, los líderes provinciales que están a cargo de los oficialismos no ganarán las elecciones, como probablemente suceda en Santa Fe, o como el caso de Cobos, a quien no le será fácil, pese a su imagen, que su candidato apadrinado gane las elecciones en Mendoza.
Doce. Qué bueno que haya leído hasta aquí. Sería muy bueno que pueda atender a algunos de estos consejos. La Patria y sus votantes se lo agradecerán.
Publicado en LAVOZ.com.ar
*Mario Riorda
Consultor político. Director del Instituto Federal de Gobierno. UCC
Elecciones vascas y gallegas 2009

Elecciones gallegas y vascas 2009
Los alumnos del máster realizaron por grupos el análisis de las campañas en Internet de los principales candidatos a las elecciones gallegas y vascas 2009.
Sus resultados, en sendas presentaciones de PowerPoint, están disponibles en nuestro espacio en slideshare y pueden consultarse aquí http://www.slideshare.net/mastercompol
En clase con Rafael Rubio
Hacer política no es lo mismo que hacer campaña
Las sesiones a cargo de Rafael Rubio tuvieron como tema central las elecciones en Estados Unidos de 2008. Contrario a lo que se pueda pensar ahora, esta fue, en efecto, una elección sorpresa y contó con todas las características de lo que se denomina la campaña del siglo XXI. Estas campañas ya no se ganan en la televisión ni con el apoyo de los grandes donantes. Son campañas que rompen los moldes de lo tradicional y se salen de los clásicos temas de política americana. Sin embargo Obama supo aprovechar mucho mejor que McCain esta novedosa forma de hacer campaña, aunque éste último tuviera una trayectoria política más amplia; y es que, dice Rafael Rubio “hacer política no es lo mismo que hacer campaña”.
Otro elemento que jugó a favor de Obama fue el de las nuevas tecnologías. No sólo hay que hacer campaña usando nuevas tecnologías, hay quue saberlas usar. La clave de Obama estuvo en que logró transmitir que empezaba una nueva forma de hacer política, y logra hacer creer al electorado que la campaña es sobre ellos, y no sobre él. Por ejemplo el video de Yes We Can, que ni siquiera es oficial ni fue emitido por la campaña, tiene más vistas que todos los videos de McCain. Y es que Obama logró sacar el mejor partido de las nuevas tecnologías, para información, financiación y movilización; en últimas para interacción.
* Rafael Rubio es socio director de la empresa DOG, es además Doctor en Derecho y Profesor Titular de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid donde dirige un grupo de investigación sobre nuevas tecnologías y democracia. Imparte clase sobre Lobby y Comunicación Política en distintos Másters de Comunicación política en la Universidad Carlos III, en la Universidad Pontificia de Comillas, la universidad de Navarra y en el Instituto Universitario Ortega y Gasset. Imparte clases sobre “sistemas políticos comparados” en el Máster de Relaciones Internacionales de la Universidad San Pablo.





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